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El primer libro de Cortázar que cayó en mis manos fue Las armas secretas y otros relatos. Lo primero que leí de él fue la señorita Cora. Entonces supe de Rayuela porque en la síntesis biográfica hablaban del libro. Y un tiempo después una gran amiga me envió el libro desde Canadá.

Primero, leerlo en digital no es lo mismo que en papel. Cualquier otro libro pasa leerlo en pdf, en epub o en ebook, pero Chicos, esta novela hay que manosearla, olerla, degustarla, sentirla…y luego LEER.

Leí Rayuela porque el tipo la echó

Yo, por ejemplo, leí Rayuela porque el tipo la echó en Las armas secretas, y porque Axotlol es una monstruosidad de cuento. Y con esos antecedentes, ¿cómo no voy a querer leer su novela? Entonces abrí el libro y leí. Y las páginas volaban en mis dedos. Lo leí en el orden que me dijo el argentino, mezclé El lado de acá, El lado de allá, De otros lados. Metí pa merenguera con el libro.

Y es que esa primera línea en forma de pregunta eterna con la que empieza el libro: ¿encontraría a la Maga? Te desarma para siempre y ya no puedes parar.

¿Que quién es la Maga? ¡Ja! Lean la novelaza y verán la monstruosidad de mujer que se esconde en ella.

Yo sé que leerlo a veces es una verdadera odisea, a veces tan cargante, tan atiborrado de cosas y cosos. Leerlo es como entrar en un bazar de objetos raros donde lo mismo tropiezas con un sillón de Rococó que con un libro de la civilización cretomicénica…discos de jazz, piolines, el pon, la rayuela, locura azul…todo desparramado en palabras.

Y París. Aprendí amar a París por las líneas de Rayuela.

¿Disertación filológica? Naaa

Miren, podría hacerles una disertación literaria y filológica de él, pero eso es basura. No lean para encajar con el gremio del primer café literario que visiten. No lean el libro porque es la novela surrealista latinoamericana de culto, o porque el espacio-tiempo hace sinergia, o porque habla de los chacras, del karma, o de jazz. No intenten encontrar la pelusa de la contrapelusa dentro su historia. Ni quieran ir luego a una reunión de amigos para mojonear a cuenta Rayuela.

No lean Rayuela para parecer intelectuales. No sean intelectuales si van a leer Rayuela. Sean niños jugando al pon, o a los agarrados, o a las escondidas, si les gusta. Gócenla…disfrútenla. Y si no les gusta, igual, sean niños que tiran un juguete cuando no lo quieren. Y ya. Sean como son los niños: sinceros y honestos si deciden leer Rayuela.