Es difícil glorificar a José Francisco Martí Zayas-Bazán (La Habana 22 de noviembre de 1878). La relación directa con su padre es solo durante su más tierna infancia, cuando no tenía conciencia de sí mismo.

Martí. Después de su segundo destierro, logró llevarse a Nueva York consigo a su esposa e hijo que llegaron allí el 3 de marzo de 1880. Permanecen juntos hasta el 21 de octubre, en que Carmen y José Francisco regresan a Cuba. El niño tendrá entonces poco más de dos años.

Así que muy poco influyo su padre en su formación, aunque si su madre, persona egoísta que no tomaba riesgos ni era dada a sacrificios por la patria. Recuérdese que ella dejo a José Martí y se refugió en Camagüey con el niño donde vivió con opulencia y desgano por la política, que odiaba, según su propia declaración. Como mujer totalmente común, no debió hablar muy bien al niño de su padre.

En New York, Martí vivía en la casa de huéspedes de Manuel Mantilla y su esposa, Carmen Miyares. Martilla era un hombre parapléjico. Carmen encendida patriota e inteligente quedo deslumbrada por Martí. Ya se puede decir que entre el hombre abandonado y la mujer apasionada surgió una relación adúltera (que los cubanos no se cansan de negar), no por ser ella casquivana ni el traidor, (aunque si es reprobable lo que hicieron) sino por estar los dos sumidos en una terrible soledad. De aquí vino al mundo María Martilla. Es de destacar que cuando el héroe cayo en Dos Ríos, la foto que llevaba en el corazón era la de su dulce y amada hija, la que sí pudo criar y en la que si influyo tremendamente.
En cuanto a”El Ismaelillo”, se quedó en eso, en la parábola bíblica de Abraham y de Agar, la sierva egipcia de Sara.

Es verdad que fue a la Guerra con 18 años y que quedo casi sordo siendo artillero, por el sonido del cañón. También es verdad que mucho de lo que logró en su vida fue gracias a su apellido. Sin embargo, no dudo de sus méritos de guerra.

Lo que sí no pasa ni debe pasar inadvertido, es que en 1912, siendo Jefe del Ejército fue uno de los que ordeno la terrible matanza de los Independientes de Color, en la cual perecieron de forma horrible trece mil cubanos negros, la mayoría veteranos mambises. Esto sí es un enorme baldón, y con él ha pasado a la historia. Vivió en la mansión de Calzada 807 esquina a 4, en el Vedado, como el esposo de la hija de un banquero, sin pena ni gloria, como lo que era, un millonario. Nada que ver con un padre que no conoció.

Él, el hijo varón de Martí, no era heredero de la papelería martiana. Martí antes de salir de New York rumbo a Cuba, previendo su muerte en la guerra, nombró a su secretario, Gonzalo de Quesada y Aróstegui, albacea de sus documentos. Documentos que nunca vio ni se interesó en ellos el hijo del Apóstol (eso era trabajo).

Quesada y Aróstegui, trabajó en ellos toda su vida y organizó varias ediciones parciales y totales de su obra. Ese trabajo lo continuo su hijo, Gonzalo de Quesada y Miranda (mi amigo del alma). Gracias a la obra de Fulgencio Batista, la papelería Martiana (unos 80 cajones de su puño y letra) se pudo guardar decorosamente en el edificio de la Fragua Martiana que dirigió siempre Gonzalito.

El doctor Gonzalo de Quesada y Miranda se dedicó hasta su muerte, el 12 de septiembre de 1976, a continuar la hermosa labor de su padre, muerto en 1915, en la dirección de la Fragua Martiana.

Cuando, en 1980 muere María Teresa Bances Fernández Criado, (La Tete que bien conocí) se hizo un inventario de lo que allí había. Eusebio Leal se llevó para los fondos de la ciudad lo que era útil para la ambientación de los museos (son muchos) que él ha fundado, donde hay miles de muebles y valiosos objetos de artes decorativas expuestos al público.

La Casa a Hart se le ocurrió convertirla en Centro de Estudios Martianos. Al origen del Centro de Estudios Martianos se vinculan figuras como Armando Hart, Cintio Vitier, Fina García, Ángel Augier, Juan Marinello, Julio Le Riverend y Roberto Fernández Retamar, quien fue su primer director. La institución ha tenido errores, pero también aciertos como la Edición Crítica de las Obras Completas de Martí ¿Qué es la Edición Crítica? Bueno eso es un tema que requiere un largo apartado que no cabe en esta nota.

¿CUÁL ES LA IMAGEN QUE DIFUNDE EL CASTRISMO DE JOSÉ F. MARTÍ ZAYAS-BAZÁN?

Como todo lo demás, edulcorada. Todo es un cuento de hadas:

“José Francisco Martí Zayas Bazán fue un hombre destacado por su honestidad y sus deseos de vivir acorde con los ideales de su padre. A los 18 años se incorporó a la lucha por la independencia como miembro de la expedición dirigida por Carlos Roloff y Enrique Núñez. Posteriormente ingresó en el Ejército Libertador al mando de Calixto García, quien pronto lo convirtió en su ayudante. Durante la Guerra del 95, debido a su valerosa participación en importantes combates como el de Victoria de Las Tunas, obtuvo los grados de subteniente, teniente y capitán. Más tarde, ya en la República, desarrolló una ascendente carrera hasta alcanzar en 1915 el grado de Mayor General. En 1917 se retiró del servicio activo para ser designado Secretario de Guerra y Marina. José Francisco fue una figura pública de su momento, que hoy, sin embargo, resulta poco conocida. En ocasiones también ha sufrido enjuiciamientos que tienen en su esencia una inadecuada comparación entre su vida y la altura sin nombre de la de su padre”.

Por: Mario Martí-Brenes

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