Son muchos los que sostienen que la libertad económica sólo sirve para que los ricos sean más ricos, pero no les funciona a los pobres. Si le tienes amor a esta libertad, te ofenden y te llaman insensible. Sin embargo, en la práctica es, precisamente, la libertad económica  la manera más eficiente y eficaz para sacar a la gente de la pobreza. Aun así, son muchísimos los que todavía piensan que la total libertad, solo sirve para que seas libre de morirte  de hambre.

Estos criterios me han llevado a una serie de lecturas, a escuchar conferencias dadas por politólogos y economistas sobre qué es la libertad económica. Después de hacer apuntes y fichar datos, me propongo hacer un breve ensayo  para explicarle en pocas palabras al cubano de a pie, tan ajeno a estos temas, qué se entiende por Libertad Económica.

Si nos dirigimos al Índice de Libertades Económicas que da todos los años la Fundación Heritage, podremos ver exactamente cuáles son estos países. Ellos hacen todo este análisis para conocer en qué países hay mayor libertad económica para poder poner negocios y en cuáles se puede trabajar. Toman el PBI percápita de los 35 países con más libertades económicas del planeta y lo dividen por el PBI percápita de los países más deprimidos económicamente.

Ahí vemos que los habitantes de los países más libres producen 11 veces más dólares por cabeza. 44 000 dólares contra 3 800. Ajustamos también por la capacidad de compra y la brecha entre los libres y los reprimidos, y esta se reduce. Pero todavía los pobres de las naciones libres siguen siendo 6.3 veces más ricos que los pobres de los países reprimidos.

Los números demuestran que en ambos grupos hay una desigualdad similar. Los pobres de los países más ricos son seis veces menos pobres que los pobres de los países reprimidos. Entonces, ¿qué sistema permite salir más rápido de la pobreza? Pues los números comprueban que los países más libres, que gozan de libertad de mercado,  son los que permiten sacar a los pobres más pronto de la pobreza.

Si vemos el ejemplo de Argentina en el índice, veremos que está entre los  diez países más reprimidos. Se pelea por el puesto con Cuba y Venezuela. Estos tres países, cuando eran libres, es evidente por cifras y datos que podemos encontrar, que tenían más crecimiento económico, y mayores ventajas para sus poblaciones con mayor grado de pobreza.

Lo más impresionante es que precisamente estos tres países fueron los países más ricos de Latinoamérica. Sin embargo, ahora están en franca decadencia y caída libre. Y aquí vemos el caso de Cuba, donde la pobreza es acuciante excepto para sus gobernantes que viven de cargos vitalicios y “derecho divino”. Venezuela tiene la inflación más alta del mundo, y el gobierno se mantiene gracias a la brutal represión a la oposición y al pueblo en general.

Argentina tiene la segunda inflación más alta del mundo,  con impuestos que te obligan a trabajar siete meses para el estado, el cual es enemigo de las empresas. No es extraño entonces que estos tres países estén en recesión cuando el resto de los países latinoamericanos crecen.

En Argentina no puedes comprar dólares, por tanto, toda su economía está atrapada. Cuba, como todos sabemos y para nadie es un secreto, hasta la comida está racionada por la vieja libreta de abastecimiento.

Sin dudas es cierto que aunque haya libertad económica, esto no garantiza que haya desafíos en cuanto a la igualdad de oportunidades. Siempre, en toda la historia de la humanidad han existido personas más pobres que otras, pero es indudable que el sistema que tiene más libertades económicas son los más eficaces para hacer salir de  manera más eficiente a una situación de progreso, brindando oportunidades de trabajo a estas personas.

Según datos del profesor Steve Horwitz, en Estados Unidos, 9 de cada 10 personas que eran consideradas pobres en 1979, para 1988 ya no lo eran. Asimismo datos de la universidad de Michigan demuestran que el 90% de las familias que vivían en pobreza durante 1975, para 1991 ya eran consideradas personas de clase media salidas de la pobreza.

Chile es un gran ejemplo de cómo se puede salir de la pobreza cuando son implementadas libertades económicas en una forma muy rápida. En sólo 30 años, Chile logró posicionarse en el puesto No. 7 de este ranking mundial. En el presente este país latinoamericano, no europeo, para que no digan que busco ejemplos lejanos, sobrepasó a Argentina con índices de menor pobreza, menos violencia y asesinatos, menor mortalidad y natalidad infantil.

La gran cruzada que tenemos los amantes de la libertad en Cuba y América Latina, es hacerles entender a nuestros compatriotas que la libertad económica no es su enemiga, sino su mejor aliada. Si de verdad queremos que nuestro país salga adelante, y tenga un progreso sostenible sin sobresaltos políticos, debemos aunar nuestras fuerzas y disposición para enfrentar el proteccionismo y el estatismo que caracteriza  la mentalidad de los latinoamericanos en general. La libertad es una sola, no existen diferentes tipos de libertades. Y cuando un gobierno restringe tu libertad económica también está masacrando tu libertad. Libertad que tú puedes emplear para obtener oportunidades de negocios en otras partes del mundo, y poder decidir en qué quieres trabajar y con quién. Porque la libertad económica es poder decidir qué hacer uno y solo uno, con el fruto de su trabajo. Eduquémonos hacia esa libertad.

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