1984. El año en el que pudimos jugar por primera vez al Tetris, ver Terminator Karate Kid en el cine, escuchar el Like a Virgin de Madonna en la radio y asistir al funeral de Truman Capote o al nacimiento de Scarlett Johansson. En 1984 Brunéi obtuvo su independencia definitiva. EE.UU y el Vaticano reanudaron sus relaciones diplomáticas, Svetlana Savitskaya se convirtió en la primera mujer en dar un paseo espacial y se celebraron los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Sin duda alguna el año 1984 estuvo cargado de acontecimientos importantes en prácticamente todos los campos, pero cuando hablamos de literatura, este año adquiere un significado muy especial. 1984 es la última y más impactante obra del escritor británico George Orwell, quien harto del imperialismo del que hacía ostentación su país, las guerras que sacudieron la primera mitad del siglo XX y la difusión del totalitarismo por gran parte del mapa europeo, vaticinó con casi 40 años de antelación un futuro tétrico y regido por un estado absoluto en el que la sociedad ha perdido toda capacidad para gobernarse a sí misma.

Novela de ficción, publicada por primera vez en 1949, en la que el genial escritor divide al mundo en tres continentes Oceanía, Asia Oriental y Eurasia las cuales viven tratando de mantener al enemigo a raya con continúas y mantenidas guerras. Oceanía, estado totalitario donde se desarrolla la novela y cuya ideología es INGSOC(socialismo inglés), cuenta con cuatro ministerios: Ministerio de la Verdad, dedicado a la difusión de las noticias, arte, educación, etcétera; Ministerio de la Paz encargado del tema de las guerras; Ministerio del Amor que cuida de la ley y del orden; y Ministerio de la Abundancia, que se ocupa de la parte económica para racionar los alimentos. También tiene su propio idioma, la Nuevalengua.

En Oceanía, se llega a la perfección política y social gracias al partido dirigido por El Hermano Mayor, el cual vigila y controla todos los rincones de Londres (una ciudad de Oceanía) mediante micrófonos y la telepantalla. Los primeros se encargan de mantener continuamente informados sobre la guerra contra Asia Oriental y, si es necesario, reprenden al ciudadano que está cometiendo alguna falta. En cambio la telepantalla vigila cada movimiento realizado dentro de su rango, por eso Winston Smith le da la espalda a la telepantalla y se hunde en los pocos recuerdos que le quedan de su infancia, ya que cada acto sospechoso es vigilado por la policía del pensamiento. En consecuencia, tanto control ha acabado con cualquier atisbo de libertad y de verdadero afecto humano.

Las tres consignas del partido son: La Guerra es la Paz, La Libertad es la Esclavitud, La Ignorancia es la Fuerza. Y para potenciarlo aún más nos encontramos con la proyección de los Dos Minutos de Odio durante los cuales se usa la propaganda y la exaltación nacionalista hasta los extremos del puro fanatismo. El blanco principal de estos dos minutos es Emmanuel Goldstein, enemigo del sistema por dedicarse a actividades contrarrevolucionarias y buscar el desprestigio del Hermano Mayor. Hablan de un grupo de activistas conocidos como La Hermandad y un libro conocido como El Libro donde se recoge la tesis revolucionaria de Goldstein.

Un día Winston, fuera de la vista de la tele-pantalla, saca cautelosamente una libreta adquirida en el mercado negro y escribe cuatro de Abril de 1984. A partir de ese punto una cadena de sucesos lo arrojará a un mundo vertiginoso y desconocido.

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